En el parte oeste de Cuba encontrará el sui géneris Valle de Viñales, famoso por sus impresionantes paisajes naturales y métodos tradicionales para el cultivo de tabaco y café. El territorio, declarado en 1999 como Patrimonio Natural de la Humanidad, ofrece a los visitantes la oportunidad de disfrutar de un entorno único y descubrir elementos típicos del campiña cubana.
Este recorrido le permitirá conocer las razones por las cuales el Valle fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad. Con este propósito, exploraremos la Plaza Mayor de la ciudad donde apreciará la peculiar arquitectura vernácula del lugar, así como el diseño urbano que se ha mantenido sin cambios durante más de 200 años. Más tarde, visitaremos la Cueva del Indio, un sistema de cuevas milenario que sirvió como refugio para los nativos cubanos desde la prehistoria. Allí adquirirá información valiosa sobre los primeros habitantes que tuvo Cuba y disfrutará de un increíble paseo en bote por el río subterráneo que atraviesa esta cueva. Luego, almorzaremos en un restaurante rural que posee una vista excepcional del Valle. Durante el almuerzo, degustará la comida casera cubana más auténtica mientras disfruta de las hermosas vistas de un paisaje inolvidable.
Más tarde, exploraremos el mítico Valle para observar un paisaje que es literalmente único en el mundo, ya que el otro grupo similar de mogotes que se conoce está sumergido bajo las aguas territoriales de Vietnam. Montaremos fortísimos caballos durante 3 horas para visitar diferentes granjas ecológicas locales donde aprenderá sobre los métodos tradicionales de cultivo de café, miel y el mejor tabaco del mundo. En la primera granja, puede interactuar con los locales que, con hospitalidad y sonrisas sinceras, le mostrarán una pequeña parte de su cultivo de café Arábica, una de las variedades de café más difundidas en el mundo. Además, visitará una pequeña plantación de tabaco criollo donde no solo apreciará el proceso de fabricación, sino que también degustará un exquisito habano.
Finalmente, tomaremos un trago cerca del Mural de la Prehistoria donde observaremos una pintura peculiar de 120 metros de largo sobre el relieve de un mogote que fue fortuitamente (o no) impactado por fragmentos de un meteorito.